La costanera de Rosario, de día y de noche

En la ribera norte de Rosario, el paisaje y las playas hacen que la populosa y activa urbe se transforme de repente en otra ciudad, en la que el sol y el río son los protagonistas.


En el corazón de los barrios Alberti y La Florida, chalets y jardines se recuestan sobre las barrancas que miran al anchuroso Paraná y su costa de arena clara. Allí, en el paseo ribereño norte, la ajetreada ciudad se saca la corbata y el saco, y se pasea en traje de baño por la playa.

LA FLORA Y LA RAMBLA

Por una empinada calle rodeada de árboles descendemos hasta “La Flora”, como le gusta decir a los rosarinos. Allí, la playa está llena: familias reunidas alrededor de las sombrillas, campeonatos de voley, bares sobre la costa, deportes náuticos y bikinis que se llevan todas las miradas. Si no fuera por el río calmo y las islas de fondo, parecería que estamos en Pinamar o Mar del Plata.

La costanera de Rosario, de día y de noche

Recorremos la rambla Catalunya, preferida por caminantes y ciclistas que disfrutan de la impresionante vista del río y de la feria artesanal que se emplaza allí los fines de semana. A la sombra de uno de los muchos bares del lugar, saboreamos un clásico “liso” de cerveza Santa Fe mientras en el horizonte los veleros parecen manchas blancas sobre el Paraná.

Un poco al norte de los balnearios, elevado sobre los barrancos que dan al río, el Paseo del Caminante es un sitio ideal para recorrer al atardecer. Desde allí, hay una vista magnífica del puente Rosario-Victoria y del centro de la ciudad. Pasamos por el embarcadero Costa Alta, que es un muelle en forma de “T” desde donde parten las lanchas hacia los balnearios de las islas.

La costanera de Rosario, de día y de noche

LA COSTANERA DE NOCHE

Volvemos a la rambla cuando el sol ya se ocultó tras el horizonte. Íntegramente iluminado, el puente interprovincial se refleja en el agua. Con ese marco de fondo, los bares y discotecas comienzan su actividad nocturna.

A la noche la zona tiene mucho movimiento y es preferida por los jóvenes, que se quedan después de un día de playa o se van a cambiar y vuelven preparados para ir a bailar. Hay gran variedad de bares, pubs, restaurantes, discotecas, espectáculos culturales y música en vivo.

Después de recorrer las calles arboladas, la hermosa playa con desniveles y la rambla, ver el atardecer en las barrancas que dan al río, conocer los bares y la alegría de la noche rosarina, nos vamos con la impresión de que en la costanera la diversión y el descanso no se toman vacaciones.


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