He oído infinidad de veces, a muchas personas, entre las cuales me incluyo, que las bibliotecas deben adaptarse a los tiempos, que los usuarios cambian, que las tecnologías cambian, que los soportes cambian, e infinidad de cambios que debemos hacer para contener a los usuarios... Ahora bien, todo lo anterior me parece hasta lógico, pero en un momento mi lógica me dice: Basta!!!, hasta aquí llegue. ¿Cuándo es este momento?, cuando rogamos por presupuesto, cuando mendigamos por un sueldo de miseria, pedimos al político de turno de nuestro municipio un mísero subsidio para poder comprar lapiceras, cuando vemos bibliotecas desmoronarse, o que se tengan que ir porque no pueden pagar el alquiler, cuando debemos adaptar técnicas de administración para optimizar nuestros recursos (aunque sea implique un ajuste de cinturón, echar gente, acortar horarios) Ahí, mi lógica dice basta! Y me pregunto ¿debemos adaptarnos a rogar por migajas?, o una pregunta más transcendental ¿ realmente le importamos al gobierno como ámbito que mantener? ¿Somos funcionales a una economía liberal, individualista y con carreras que cada vez apuntan a sectores meramente económicos y dejan de lado la realidad social?.
¿A alguien de los que implementa esta política, le importamos?
Creo que la respuesta es no. No lo digo específicamente por Kirchner, hubo muchos otros antes, viene de larga data. Cuando como bibliotecarios nos vemos tomando funciones que nos eran ajenas, como enseñar a leer, escribir, redactar, estudiar, no solo debemos resignarnos a adaptarnos y quejarnos que la educación no es lo que solía ser, sino preguntarnos, el por qué de esta situación. La educación pública ha sido uno de los tantos sectores golpeados durante lo últimos años por el modelo neoliberal, por una simple y sencilla razón, no les es funcional, para qué querrían que todos pudiesen estudiar, sino que solo necesitan unos pocos que puedan formarse y obviamente no gratuitamente; si es una sociedad individualista, ¿para qué bibliotecas que puedan generar unión, o trabajo grupal, o ámbitos de participación?.
No somos una isla ajena la realidad, en nuestro interior reflejamos todo lo que sucede a nuestro alrededor, estamos inmersos en la realidad y a veces nos cuesta darnos cuenta de esto.
A veces nos parecemos a los bibliotecarios de "El nombre de la rosa", no porque no dejamos entrar a la gente [a] nuestra gloriosa colección, sino porque estamos tan aislados y desconectados de la realidad que parecemos monjes eruditos sin contacto con la plebe.
Creo que es esencial que empecemos a vislumbrar las problemáticas, que nuestra función no debe resumirse a adaptarse sino a intentar cambiar, transformar nuestra realidad, desde donde estamos. No debemos rogar por presupuestos y si lo logramos nos quedamos callados, contentos, y nos ponemos a comprar los libros que siempre quisimos, y que se pudra la pobre biblioteca que no lo consiguió y que debe cerrar. Debemos preguntarnos la biblioteca para qué, y el rol de nosotros como administradores de la información. ¿Qué queremos hacer de la información que esta en nuestras manos? ¿Para qué la vamos a utilizar?
Veo muy necesario que nos planteemos estas cuestiones ya que dentro de unos pocos años no vamos a tener que preocuparnos por la formación del usuario, porque estos ya no van a existir y nosotros vamos a estar muy contentos sentados sobre la ultima actualización de la enciclopedia Durvan
Así que por favor, cuestionemos, preguntemos, transformemos, critiquemos y no nos callemos
Por si quedó alguna duda de mi postura "Bibliotecarios del mundo unios", y si no es del mundo por lo menos nacional, o regional o municipal o los que estamos adentro de alguna biblioteca
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